Actualmente se habla mucho de la importancia de una correcta respiración.  No es para menos, pues la respiración nasal en nuestro ámbito, es un factor clave para el correcto desarrollo de los huesos maxilares. Conviene aclarar que aunque lo normal es respirar por la nariz, todos respiramos en determinadas situaciones por la boca. Por ejemplo, cuando hacemos ejercicio y nuestras necesidades de aire aumentan.

Uno de los factores más importantes que puede determinar que esta respiración oral tenga consecuencias, es el tiempo. Si se produce de manera transitoria, o si por el contrario, se prolonga en el tiempo convirtiéndose en un hábito.

Pueden existir distintas causas que favorezcan la respiración por la boca. Entre ellas, la hipotonía de la musculatura perioral o la obstrucción de las vías respiratorias por inflamación de la mucosa nasal por alergias o infecciones crónicas, desviación del tabique nasal, hipertrofia de amígdalas faríngeas o adenoides entre otras.

Respirar por la boca provoca un cambio en la postura que altera las presiones que ejercen los tejidos blandos sobre maxilares y dientes, produciendo cambios en su crecimiento y desarrollo.

A nivel facial, se encuentra asociada a unos rasgos característicos: cara alargada, ojeras, narinas estrechas, paladar ojival, compresión maxilar.

A nivel dental, la respiración oral se asocia con aumento o disminución de la distancia entre los dientes delanteros superiores e inferiores en el plano sagital, mordida cruzada posterior o anterior y mordida abierta anterior , pues provoca la rotación de la mandíbula hacia abajo.

Además respirar por la boca, provocará un nuevo orden en el resto de estructuras faciales. La lengua, por ejemplo, adoptará una posición baja, y esta a su vez tiene un papel muy importante en el desarrollo de los maxilares.

¿Qué podemos hacer al respecto?

La respiración oral es un problema que debe ser abordado de manera multidisciplinar (otorrinos, logopedas y ortodoncistas entre otros). Por nuestra parte, gracias a los tratamientos de ortopedia dentofacial podemos restablecer en pacientes en crecimiento el equilibrio de los maxilares.  También, una vez eliminada la obstrucción en las vías respiratorias, podremos colocar un aparato que nos recuerde la necesidad de respirar por la nariz, eliminando el hábito de respiración oral. En adultos, podremos compensar las consecuencias de la respiración oral sobre los dientes y maxilares mediante ortodoncia fija o alineadores transparentes.

Por ejemplo,  en un paciente en crecimiento con un maxilar estrecho y posicionado por detrás de la mandíbula, podremos colocar un aparato de ortopedia para ensanchar el hueso maxilar acompañado de una máscara facial que ayudará a dirigir su crecimiento hacia adelante.

En conclusión, el correcto desarrollo de los maxilares es consecuencia tanto de factores genéticos como ambientales. Cuanto antes supervise el crecimiento el ortodoncista, antes será posible interceptar los factores de riesgo que pueden provocar una alteración esquelética y/o dental.