El dolor en la mandíbula es un motivo de consulta muy frecuente. Puede manifestarse a nivel de la musculatura de la cara o a nivel de la articulación temporomandibular, la articulación de la mandíbula con el cráneo. Puede deberse a distintos motivos, a continuación desgranamos algunos de ellos.

Algunas causas:

  1. Bruxismo. Es el rechinamiento o apretamiento de los dientes tan habitual en estos tiempos. La principal causa del bruxismo es el aumento del estrés emocional. Puede producirse durante el día o por la noche. Hay gente que aprieta mientras se encuentra delante del ordenador en el trabajo, otros que lo hacen cuando practican deporte o por ejemplo cuando levantan peso. Algunos pacientes se despiertan con dolor, tensión o rigidez por la mañana, pero no siempre que hay bruxismo hay dolor. Otros pacientes sin embargo, sólo verán los desgastes en sus dientes, que las cúspides de sus dientes se van aplanando. El tratamiento del bruxismo es una férula de descarga que impide el contacto directo entre los dientes de la arcada superior e inferior. Como la férula es dura y rígida, se evita que se pueda apretar sobre ella.
  2. Estímulo doloroso. Un estímulo doloroso por una caries que llega a nervio, puede causar alteraciones en la respuesta de la musculatura de la cara. Es una respuesta del cuerpo para proteger la parte lesionada, limitando su uso. Es frecuente encontrar pacientes con dolor dental, que tienen una apertura bucal limitada. Una vez resuelto el dolor dental, se recupera la apertura bucal normal.
  3. Desviaciones mandibulares. Nuestra mandíbula busca siempre la posición donde tiene un mayor contacto entre los dientes. Pero eso no quiere decir que esté posicionada correctamente. Algunos pacientes son capaces de reconocer que para que los dientes le encajen, fuerzan la mandíbula hacia la derecha, izquierda o hacia adelante. Otros no son conscientes de que tienen este problema y cuando acuden por dolor a la consulta del ortodoncista se les detecta. Este cambio de posición también repercute en la articulación mandibular, desviándola de su posición natural. Cuando esto ocurre, los ligamentos que sostienen la articulación se pueden alargar o los tejidos de la zona se pueden comprimir, produciendo dolor. En estos casos se debe estudiar bien el daño producido en la articulación y valorar las distintas opciones de tratamiento. Entre éstas se encuentran el uso de una férula de descarga o el tratamiento de ortodoncia, solo o combinado con cirugía ortognática, para que exista un correcto equilibrio entre los dientes y el hueso.
  4. Transtornos articulares inflamatorios. Se producen por una lesión o rotura de los tejidos que forman la articulación. Algunos transtornos inflamatorios sistémicos pueden afectar a las estructuras de la articulación de la mandíbula.

Si sientes dolor en la mandíbula, lo ideal es que acudas a la consulta de un especialista para poder descubrir el origen, y buscar el tratamiento  más indicado.